GREEN BAY -- Los equipos que dejaron pasar al corredor de los Green Bay Packers, Eddie Lacy, en el draft de este año se arrepentirán de ese error en algún punto de esta temporada.
Él ya le ha dado a su actual equipo una prueba sólida de que puede resolver los problemas en su backfield y que está entrando a esta temporada con una gran espina clavada, luego de caer hasta la parte baja de la segunda ronda del draft. Lacy ya tenía el talento para ser un jugador que marcara la diferencia. Ahora tiene más motivación de la que cualquier jugador de primer año podría necesitar.
Lacy debe lucir como un regalo del cielo para los aficionados de Green Bay en este momento. Los Packers no han tenido un corredor de Pro Bowl desde Ahman Green, y Ryan Grant fue su último corredor en superar la marca de las 1,000 yardas (en el 2009). Eso no parecía ser un problema cuando el mariscal de campo de Pro Bowl, Aaron Rodgers, estaba saliendo de un gran año y los Packers ganaron el Super Bowl. Ahora es evidente que Green Bay no puede luchar por otro título hasta que su ataque terrestre sea formidable nuevamente.
Los Packers le dieron el primer vistazo a las habilidades de Lacy en contra de los St. Louis Rams en su segundo partido de pretemporada. Luego de perderse el primer juego de la pretemporada por una lesión en el tendón de la corva, sumó 40 yardas en ocho acarreos. Exhibió su rapidez, agilidad, poder y elusividad durante el tiempo que estuvo en el campo. En resumen, fue todo lo que los Packers habían estado esperando encontrar en un corredor que podría quitarle presión a Rodgers.
Lacy fue tan bueno que vale la pena pasar por alto sus problemas en contra de los Seattle Seahawks el pasado fin de semana. Su pobre producción (ocho acarreos para -5 yardas) tuvo más que ver con sus circunstancias que con cualquier retroceso. Lacy estaba jugando con la línea ofensiva de segundo equipo que estaba siendo dominada por la defensiva titular de los Seahawks. Para entender qué tan poco espacio para correr hubo en ese partido, el mariscal de campo reserva de los Packers, Vince Young, sumó 39 de las 75 yardas terrestres de Green Bay.
El impresionante trabajo de Lacy en la pretemporada lo ha hecho el claro favorito en la competencia por ser el corredor principal de los Packers. Pero son más que sólo números lo que harán que Green Bay aprecie su presencia. Lacy ha estado superando obstáculos por la mayor parte de los últimos ocho años de su vida. Pelear por el puesto titular de los Packers no se acerca a lo que ha estado lidiando antes de entrar a la NFL.
Lacy vio su hogar de la infancia ser arrasado por el huracán Katrina cuando sólo tenía 14 años de edad en Gretna, Louisiana. Su familia vivió en Texas y Louisiana --a veces con familiares, otras veces con extraños-- con la esperanza de estabilizar sus vidas después del desastre. Los Lacy terminaron viviendo en un camión en Geisman, Louisiana, donde Eddie terminó la preparatoria. Pasó gran parte de esos años deprimido, incapaz de quitarse el dolor de ver su mundo derrumbado.
El niño que salió de ese caos se convirtió en un All-American en Alabama por su estilo. Lacy estuvo detrás de Mark Ingram, después de Trent Richardson y eventualmente compartió tiempo de juego con el freshman, T.J. Yeldon, el otoño pasado. Lacy podía haber perdido su confianza cuando las lesiones y un inicio lento amenazaron con obstaculizar su temporada junior. En cambio, se volvió más fuerte cada semana hasta que eventualmente se ganó el reconocimiento al jugador ofensivo más valioso en las victorias del Crimson Tide en los partidos por el campeonato de la SEC y por el título nacional.
Lo curioso aquí es que de alguna manera la fortaleza mental de Lacy se volvió una preocupación durante el proceso previo al draft. Dijo que algunos cazatalentos cuestionaron su pasión por el fútbol americano cuando el tema surgía en las entrevistas. Otros (el más destacado, el gerente general de los Denver Broncos, John Elway) llevaron el problema al pie operado de Lacy, y muchos justificadamente no quedaron impresionados con los entrenamientos de Lady. Se perdió el Combinado de Talento y el pro day de Alabama por una lesión en el tendón de la corva y tuvo problema con el acondicionamiento en su audición privada para los equipos.
Aunque Lacy no se ayudó en los meses previos al draft, su historia de vida también cuenta una historia de un gran talento. Uno le da a un chico como Lacy una razón para probarse a sí mismo y él encuentra una manera de hacer exactamente eso. De hecho convirtió en los mejores partidos de su carrera --en la victoria en el juego por el título de la SEC ante Georgia y en el triunfo en el Juego por el Campeonato Nacional frente a Notre Dame-- después de enterarse que su padre había sido hospitalizado. Esa es la prueba máxima de responder a la presión del momento.
A Lacy podría no haberle gustado la forma en la que terminó con los Packers, en espacial después de que otros tres corredores fueron elegidos antes que él en el draft. Había sido considerado como el corredor más talentoso en este draft, y la primera ronda parecía un destino probable para él. Fiel a su estilo, Lacy ha utilizado esa decepción como una razón para trabajar aún más duro. También está tan agradecido por la oportunidad de seguir su sueño en la NFL que está ansioso por recompensar a los Packers por su fe en él.
Esto es lo que sucede cuando uno pasa por lo que él ha enfrentado en su joven vida. Lacy ha aprendido lo suficiente para saber que los malos momentos no duran para siempre y que es mejor para él enfocarse en lo que puede controlar. Los Packers obviamente estaban lo suficientemente preocupados acerca de su ataque terrestre que invirtieron su selección de cuarta ronda en otro corredor, Johnathan Franklin.
Desde el primer día, Lacy sabía que no le sería concedido nada en su primer año como profesional. Eso está bien con él.
Se construyó un nombre por sí mismo en Alabama cuando mucha gente se preguntaba si podría llenar los grandes zapatos que quedaron vacíos tras la partida de Richardson. También soportó todo lo que Katrina le hizo a su familia, aún cuando es como si el dolor no terminara nunca. Ahora todo lo que Lacy tiene que hacer es darles a los Packers el impulso en el backfield que les ha faltado en los últimos tres años. Considerando todo lo que ha pasado, debe terminar siendo el mayor robo en este draft.
Él ya le ha dado a su actual equipo una prueba sólida de que puede resolver los problemas en su backfield y que está entrando a esta temporada con una gran espina clavada, luego de caer hasta la parte baja de la segunda ronda del draft. Lacy ya tenía el talento para ser un jugador que marcara la diferencia. Ahora tiene más motivación de la que cualquier jugador de primer año podría necesitar.
Lacy debe lucir como un regalo del cielo para los aficionados de Green Bay en este momento. Los Packers no han tenido un corredor de Pro Bowl desde Ahman Green, y Ryan Grant fue su último corredor en superar la marca de las 1,000 yardas (en el 2009). Eso no parecía ser un problema cuando el mariscal de campo de Pro Bowl, Aaron Rodgers, estaba saliendo de un gran año y los Packers ganaron el Super Bowl. Ahora es evidente que Green Bay no puede luchar por otro título hasta que su ataque terrestre sea formidable nuevamente.
Los Packers le dieron el primer vistazo a las habilidades de Lacy en contra de los St. Louis Rams en su segundo partido de pretemporada. Luego de perderse el primer juego de la pretemporada por una lesión en el tendón de la corva, sumó 40 yardas en ocho acarreos. Exhibió su rapidez, agilidad, poder y elusividad durante el tiempo que estuvo en el campo. En resumen, fue todo lo que los Packers habían estado esperando encontrar en un corredor que podría quitarle presión a Rodgers.
Lacy fue tan bueno que vale la pena pasar por alto sus problemas en contra de los Seattle Seahawks el pasado fin de semana. Su pobre producción (ocho acarreos para -5 yardas) tuvo más que ver con sus circunstancias que con cualquier retroceso. Lacy estaba jugando con la línea ofensiva de segundo equipo que estaba siendo dominada por la defensiva titular de los Seahawks. Para entender qué tan poco espacio para correr hubo en ese partido, el mariscal de campo reserva de los Packers, Vince Young, sumó 39 de las 75 yardas terrestres de Green Bay.
El impresionante trabajo de Lacy en la pretemporada lo ha hecho el claro favorito en la competencia por ser el corredor principal de los Packers. Pero son más que sólo números lo que harán que Green Bay aprecie su presencia. Lacy ha estado superando obstáculos por la mayor parte de los últimos ocho años de su vida. Pelear por el puesto titular de los Packers no se acerca a lo que ha estado lidiando antes de entrar a la NFL.
Lacy vio su hogar de la infancia ser arrasado por el huracán Katrina cuando sólo tenía 14 años de edad en Gretna, Louisiana. Su familia vivió en Texas y Louisiana --a veces con familiares, otras veces con extraños-- con la esperanza de estabilizar sus vidas después del desastre. Los Lacy terminaron viviendo en un camión en Geisman, Louisiana, donde Eddie terminó la preparatoria. Pasó gran parte de esos años deprimido, incapaz de quitarse el dolor de ver su mundo derrumbado.
El niño que salió de ese caos se convirtió en un All-American en Alabama por su estilo. Lacy estuvo detrás de Mark Ingram, después de Trent Richardson y eventualmente compartió tiempo de juego con el freshman, T.J. Yeldon, el otoño pasado. Lacy podía haber perdido su confianza cuando las lesiones y un inicio lento amenazaron con obstaculizar su temporada junior. En cambio, se volvió más fuerte cada semana hasta que eventualmente se ganó el reconocimiento al jugador ofensivo más valioso en las victorias del Crimson Tide en los partidos por el campeonato de la SEC y por el título nacional.
Lo curioso aquí es que de alguna manera la fortaleza mental de Lacy se volvió una preocupación durante el proceso previo al draft. Dijo que algunos cazatalentos cuestionaron su pasión por el fútbol americano cuando el tema surgía en las entrevistas. Otros (el más destacado, el gerente general de los Denver Broncos, John Elway) llevaron el problema al pie operado de Lacy, y muchos justificadamente no quedaron impresionados con los entrenamientos de Lady. Se perdió el Combinado de Talento y el pro day de Alabama por una lesión en el tendón de la corva y tuvo problema con el acondicionamiento en su audición privada para los equipos.
Aunque Lacy no se ayudó en los meses previos al draft, su historia de vida también cuenta una historia de un gran talento. Uno le da a un chico como Lacy una razón para probarse a sí mismo y él encuentra una manera de hacer exactamente eso. De hecho convirtió en los mejores partidos de su carrera --en la victoria en el juego por el título de la SEC ante Georgia y en el triunfo en el Juego por el Campeonato Nacional frente a Notre Dame-- después de enterarse que su padre había sido hospitalizado. Esa es la prueba máxima de responder a la presión del momento.
A Lacy podría no haberle gustado la forma en la que terminó con los Packers, en espacial después de que otros tres corredores fueron elegidos antes que él en el draft. Había sido considerado como el corredor más talentoso en este draft, y la primera ronda parecía un destino probable para él. Fiel a su estilo, Lacy ha utilizado esa decepción como una razón para trabajar aún más duro. También está tan agradecido por la oportunidad de seguir su sueño en la NFL que está ansioso por recompensar a los Packers por su fe en él.
Esto es lo que sucede cuando uno pasa por lo que él ha enfrentado en su joven vida. Lacy ha aprendido lo suficiente para saber que los malos momentos no duran para siempre y que es mejor para él enfocarse en lo que puede controlar. Los Packers obviamente estaban lo suficientemente preocupados acerca de su ataque terrestre que invirtieron su selección de cuarta ronda en otro corredor, Johnathan Franklin.
Desde el primer día, Lacy sabía que no le sería concedido nada en su primer año como profesional. Eso está bien con él.
Se construyó un nombre por sí mismo en Alabama cuando mucha gente se preguntaba si podría llenar los grandes zapatos que quedaron vacíos tras la partida de Richardson. También soportó todo lo que Katrina le hizo a su familia, aún cuando es como si el dolor no terminara nunca. Ahora todo lo que Lacy tiene que hacer es darles a los Packers el impulso en el backfield que les ha faltado en los últimos tres años. Considerando todo lo que ha pasado, debe terminar siendo el mayor robo en este draft.

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