Jeremy Hill debe cargar a Louisiana State

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BATON ROUGE -- Con las prácticas de primavera en plenitud, todos los ojos están puestos sobre el mariscal de campo Zach Mettenberger, y la ofensiva aérea de LSU. Y esa tendencia debe seguir hasta las prácticas de otoño, e incluso el arranque de la temporada.

Pero mientras algunos quieren ver lo que Mettenberger puede hacer en su segunda temporada como titular, especialmente con Cam Cameron tomando las riendas de la ofensiva, el ataque terrestre de LSU seguirá teniendo que ser fuerte. Con las sorpresivas decisiones de Michael Ford y Spencer Ware de dar el salto anticipado a la NFL, los Tigers necesitarán de corredores en el 2013, significando que el sophomore Jeremy Hill será mucho más importante cuando arribe el otoño.

De hecho, podría ser el factor-X en la ofensiva de LSU.

Los Tigers desean lanzar más el ovoide, y probablemente lo harán bajo la filosofía de Cameron, con todos los receptores de Mettenberger regresando, pero un poderoso ataque terrestre siempre ha sido parte del arsenal del entrenador en jefe Les Miles. Contar con un corredor dominante como Hill, quien retoma su rol como el corredor primario de LSU, ayudará a continuar esa tendencia.

Pero como Mettenberger hace un año, habrá mucha presión sobre Hill. Arribó con muchas expectativas hace un año y una vez que se hizo de la titularidad a media temporada, fue uno de los corredores más emocionantes a seguir en la SEC. Finalizó el año con 755 yardas y 12 touchdowns. Inició cinco de los 11 encuentros en que participó.

Iniciando con el juego ante South Carolina a principios de octubre, Hill cargó el ovoide al menos 12 veces en cada partido durante los últimos dos meses de la campaña. Durante ese lapso, registró 124 yardas en la victoria sobre los Gamecocks y 127 yardas en un triunfo sobre Texas A&M una semana más tarde. Corrió para tres touchdowns en esos duelos y promedió más de 7 yardas por acarreo en ambas salidas. Una semana después, llevó el ovoide 29 veces para 107 yardas y un touchdown en la derrota ante Alabama.

Sus números cayeron en los últimos tres partidos de la temporada, pero regresó con fuerza por tres periodos ante Clemson en el Chick-fil-A Bowl. Tras correr para 124 yardas y dos touchdowns (promediando 10.3 yardas por intento en el camino), no tocó el balón en el cuarto periodo, y los Tigers dejaron que se escapara una ventaja de 24-13 en el Georgia Dome.

Para la temporada, Hill promedió unas 5.3 duras yardas por acarreo. También registró 490 de sus yardas en primer intento, promediando 6.1 yardas por acarreo. Once de sus touchdowns también llegaron en primera oportunidad, y corrió para 291 de sus yardas (5.6 por acarreo) y seis touchdowns en los cuartos periodos, haciendo que el plan de juego para el Chick-fil-A Bowl pareciera aún más extraño.

Mettenberger debe mejorar para el siguiente otoño, pero Hill tendrá que retomar donde se quedó y ser capaz de llevar una carga aún mayor. Será capaz de recibir descanso gracias a Alfred Blue y Kenny Hilliard, pero Hill será el punto focal del ataque terrestre. Tiene una gran combinación de tamaño y velocidad, y además golpea duro, dificultando que los defensivos puedan prevenir que gane esa yarda extra en la mayoría de sus acarreos.

La gente sigue hablando de tipos como Todd Gurley y T.J. Yeldon --y con motivo-- pero no le quiten los ojos a Hill. Tiene el talento para ser un jugador especial en esta liga, y si funciona el ataque aéreo, Hill tendrá la oportunidad de hacer aún más en el 2013... y eso no es bueno para las defensivas de los rivales.

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