El debate que se aproxima
6:14
INDIANAPOLIS -- Uno de los temas interesantes que se discutió entre representantes de jugadores en el Combinado de Talento tenía que ver con los alas cerradas.
El influjo de alas cerradas atléticos ha cambiado a la NFL en los años recientes. Desde Tony Gonzalez hasta Rob Gronkowski hasta Jimmy Graham, más alas cerradas se han convertido en piezas fundamentales para ofensivas de alto octanaje.
Son pesadillas para las defensivas. Los equipos abren a sus alas cerradas como receptores y fuerzan a sus contrapartes a intentar cubrirlos con apoyadores o profundos.
Los alas cerradas se han convertido en jugadores franquicia para ofensivas, y no se sorprendan si los agentes comienzan a retar los diferentes niveles de salario que existen entre sus clientes en la posición, contra los receptores abiertos franquicia.
Los receptores abiertos etiquetados como jugadores franquicia reciben una oferta de un año por 10.357 millones de dólares; alas cerradas llevan un precio de 5.962 millones. Con los alas cerradas convirtiéndose en receptores importantes, los agentes van a pelear salarios de ala abierta. Esperen alguna clase de protesta cuando se empiecen a repartir las etiquetas.
Un movimiento similar ocurrió hace unos años involucrando a Terrell Suggs de los Baltimore Ravens. Los apoyadores cobran menos dinero que los alas defensivas, pero porque ponía la mano en el suelo en situaciones de pase, Suggs deseaba salario de ala defensiva.
Se llegó a un punto intermedio, y el debate se acabó. A compromise was reached, and the debate went away. Ahora, la brecha que separa a un ala defensiva etiquetado y un apoyador etiquetado es de aproximadamente 1.5 millones de dólares. No es el mismo caso para alas cerradas.
Jermichael Finley de los Green Bay Packers contempló dicha acción el año pasado, pero terminó firmando contrato por dos temporadas.
El caso bajo la lupa para este año podría ser Jared Cook de los Tennessee Titans, quien se espera sea etiquetado por alrededor de 5.962 millones de dólares. Cook registró 49 y 44 recepciones en las dos temporadas pasadas, pero su carrocería de 6 pies con 5 pulgadas y su buena velocidad crean problemas para las defensivas.
Cook colocó su mano sobre el suelo como ala cerrada convencional en solamente el 21 por ciento de las jugadas ofensivas de los Titans, de acuerdo a un estudio. El resto del tiempo, estaba alineado en la ranura o en el perímetro.
Graham, de los New Orleans Saints, podría servir de ejemplo el año que viene, si juega bajo su oferta de agente libre restringido este año, y recibe la etiqueta durante la temporada baja próxima.
No voy a ponerme de un lado o de otro en este asunto. Sólo soy un vigía que advierte sobre el debate que se acerca. Dieciocho alas cerradas atraparon más de 50 pases la temporada pasada, y más y más de ellos están trabajando desde la ranura o el exterior.
El contrato colectivo de trabajo define que la etiqueta de jugador franquicia se asigna a una posición de acuerdo al número de jugadas en que se participa en dicha posición. Si un mediador determina que un ala cerrada alineado en la ranura es más un receptor abierto, entonces los Cooks y Grahams del juego tendrán un argumento a favor.
Los New England Patriots basan su ofensiva de doble ala cerrada empleándolos como receptores. También les pagan acorde. El año pasado, Gronkowski obtuvo una extensión contractual de seis temporadas y 53 millones de dólares; Aaron Hernandez fue firmado a una extensión de cinco años y 40 millones.
Estratégicamente, los equipos están buscando maneras de acomodar valor en años con topes salariales reducidos. Si los alas cerradas están cobrando casi el 50 por ciento que los receptores abiertos de élite, podrían preferir retener a un ala cerrada de primera que a un ala abierta con un costo de 11 millones.
Sigan sintonizados para saber si los alas cerradas que sean etiquetados empiezan a accionar en contra del status quo.
El influjo de alas cerradas atléticos ha cambiado a la NFL en los años recientes. Desde Tony Gonzalez hasta Rob Gronkowski hasta Jimmy Graham, más alas cerradas se han convertido en piezas fundamentales para ofensivas de alto octanaje.
Son pesadillas para las defensivas. Los equipos abren a sus alas cerradas como receptores y fuerzan a sus contrapartes a intentar cubrirlos con apoyadores o profundos.
Los alas cerradas se han convertido en jugadores franquicia para ofensivas, y no se sorprendan si los agentes comienzan a retar los diferentes niveles de salario que existen entre sus clientes en la posición, contra los receptores abiertos franquicia.
Los receptores abiertos etiquetados como jugadores franquicia reciben una oferta de un año por 10.357 millones de dólares; alas cerradas llevan un precio de 5.962 millones. Con los alas cerradas convirtiéndose en receptores importantes, los agentes van a pelear salarios de ala abierta. Esperen alguna clase de protesta cuando se empiecen a repartir las etiquetas.
Un movimiento similar ocurrió hace unos años involucrando a Terrell Suggs de los Baltimore Ravens. Los apoyadores cobran menos dinero que los alas defensivas, pero porque ponía la mano en el suelo en situaciones de pase, Suggs deseaba salario de ala defensiva.
Se llegó a un punto intermedio, y el debate se acabó. A compromise was reached, and the debate went away. Ahora, la brecha que separa a un ala defensiva etiquetado y un apoyador etiquetado es de aproximadamente 1.5 millones de dólares. No es el mismo caso para alas cerradas.
Jermichael Finley de los Green Bay Packers contempló dicha acción el año pasado, pero terminó firmando contrato por dos temporadas.
El caso bajo la lupa para este año podría ser Jared Cook de los Tennessee Titans, quien se espera sea etiquetado por alrededor de 5.962 millones de dólares. Cook registró 49 y 44 recepciones en las dos temporadas pasadas, pero su carrocería de 6 pies con 5 pulgadas y su buena velocidad crean problemas para las defensivas.
Cook colocó su mano sobre el suelo como ala cerrada convencional en solamente el 21 por ciento de las jugadas ofensivas de los Titans, de acuerdo a un estudio. El resto del tiempo, estaba alineado en la ranura o en el perímetro.
Graham, de los New Orleans Saints, podría servir de ejemplo el año que viene, si juega bajo su oferta de agente libre restringido este año, y recibe la etiqueta durante la temporada baja próxima.
No voy a ponerme de un lado o de otro en este asunto. Sólo soy un vigía que advierte sobre el debate que se acerca. Dieciocho alas cerradas atraparon más de 50 pases la temporada pasada, y más y más de ellos están trabajando desde la ranura o el exterior.
El contrato colectivo de trabajo define que la etiqueta de jugador franquicia se asigna a una posición de acuerdo al número de jugadas en que se participa en dicha posición. Si un mediador determina que un ala cerrada alineado en la ranura es más un receptor abierto, entonces los Cooks y Grahams del juego tendrán un argumento a favor.
Los New England Patriots basan su ofensiva de doble ala cerrada empleándolos como receptores. También les pagan acorde. El año pasado, Gronkowski obtuvo una extensión contractual de seis temporadas y 53 millones de dólares; Aaron Hernandez fue firmado a una extensión de cinco años y 40 millones.
Estratégicamente, los equipos están buscando maneras de acomodar valor en años con topes salariales reducidos. Si los alas cerradas están cobrando casi el 50 por ciento que los receptores abiertos de élite, podrían preferir retener a un ala cerrada de primera que a un ala abierta con un costo de 11 millones.
Sigan sintonizados para saber si los alas cerradas que sean etiquetados empiezan a accionar en contra del status quo.



0 comentarios