Luego de hacer un alto en el camino para tener a su primer hijo, Bethania de la Cruz está de vuelta al deporte en el que una vez estuvo considerada entre las principales cinco salidoras del mundo.Ha llovido mucho desde aquel 28 de septiembre del 2009, la última vez que había participado en un juego de voleibol. Ese día, con cuatro meses de embarazo, ella y Priscila Rivera anotaron 24 puntos cada una para que Dominicana derrotara a Puerto Rico en el Coliseo Rubén Rodríguez, de Bayamón, y empuñara por primera vez un trofeo de campeón que desde el 1973 sólo Cuba (12) y Estados Unidos (5) habían levantado.
No obstante, su mejor actuación la tuvo el 11 de abril de este año, cuando dio a luz a Fer Isaías, procreado con su compañero Fermín Mejía. “Es lo mejor que me ha pasado, aunque quizá mucha gente siga diciendo que me fui en mi mejor momento”, comenta Betty.
“Para mí mi mejor momento es ahora cuando ya tengo a mi hijo y estoy volviendo a tomar forma”.
A sus oídos llegaron las críticas de personas que dijeron que se “alocó” porque debido a su estado de gestación quedó sobre la mesa un contrato de muchos miles de dólares para que volviera a reforzar al equipo GS Kaltex de Corea, donde en la temporada anterior (2008-09) obtuvo el premio de Jugadora Más Valiosa.
No se arrepiente
“No me arrepiento para nada”, enfatiza la jugadora de 23 años y seis pies de estatura, quien ya tiene su futuro asegurado pues antes había dejado su impronta en los torneos de Japón y Puerto Rico. “Ninguna cantidad de dinero me iba a dar la felicidad que me ha dado mi hijo. De verdad que no”, subraya la atleta de 23 años. “La carrera en el voleibol es importante, pero acaba.
Gracias a Dios soy joven y dentro de unos meses a lo mejor consiga un contrato mejor que ese”. Durante el embarazo también tuvo la oportunidad de compartir con la familia la Cena de Navidad, la llegada del día de Año Nuevo y otras cotidianidades que hacía tiempo no tenía la oportunidad de vivir por el apretadísimo calendario que hay que cumplir con la selección de voleibol.
“Es muy importante asegurar el futuro, pero también hay otras cosas que tienen un valor grande”, sostiene para luego destacar la ayuda que recibe en el cuido de Fer de parte de su madre Fidelina y de su hermana Yaugeni. A Fer sólo puede darle calor de noche ya que entrena mañana y tarde. De carácter fuerte y decidida en lo que quiere, Betty trata de que nada le perturbe cuando está en la cancha. Ahora está en esta nación en su primer torneo con la selección desde entonces.
“Mi hijo me falta, pero trato de no mezclar el trabajo con mis problemas y cosas personales”, acota.
Espectadora
Ella es la primera en reconocer que durante su ausencia “ocurrieron muchas cosas buenas” en la selección nacional, como las medallas de oro conquistadas en la Copa Panamericana y en los Juegos de Mayagu¨ez.
Esa memorable final contra Puerto Rico, la cual se extendió a cinco sets, la vio en la cama junto a su niño y en constante comunicación telefónica con su compañera Sidalka Núñez, que estaba en proceso de rehabilitación de cirugías en ambas rodillas.
Igualmente, el equipo ganó la Copa Panamericana y logró inéditas victorias sobre China e Italia en el pasado Grand Prix Japón 2010.
Resalta, en primer plano, el trabajo realizado en ese tiempo por Gina Mambrú, así como por Priscila.
“Me sentí muy bien. Hicieron un trabajo super bueno.
Gina necesitaba juego y resolvió, al igual que Priscila, que era un poco inestable”, apunta.
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