HOTELES Y BOLETAS POR LAS NUBES,BEBIDAS ASEQUIBLES

9:08

SANTIAGO.- Las quejas por los altos precios de los hoteles y de las boletas para presenciar los partidos son el pan nuestro de cada día durante la celebración de la Serie del Caribe, que por vez primera tiene a esta ciudad como sede oficial.

Los que vinieron a pasar varios días para ver los partidos y todo el atractivo que esta ciudad ofrece, tuvieron que pagar por ello hasta más del doble de lo que normalmente cobran los principales hoteles, incluso hasta en aquellos que le faltan de una a dos estrellas para llegar a tres.

Ello motivó a que muchos - en lugar de hospedarse en los hoteles Gran Almirante, Marriott, Hodelpa Gran Plaza, Century, Matum y Aloha y Platino -, optaron por irse a complejos de Puerto Plata y Jarabacoa, principalmente.

“Nosotros vinimos y no encontramos hoteles en el centro de la ciudad y lo poco que aparecían estaban muy caros y no llenaban nuestras expectativas”, manifestaron los mexicanos Carlos Caballero, Luis Domínguez, Felipe Cerecedo y Jesús Loya.

“Optamos por irnos a Jarabacoa y hospedarnos en el Pinar Dorado, donde pagamos 74 dólares diariamente por una habitación doble. Allí nos sentimos y estamos muy conformes con el precio”, expresó Caballeros, el mayor de los cuatro seguidores de los Yaquis de Obregón.

Otro segmento de menos recursos, entre los que figuran centenares de dominicanos que no residen en esta “Ciudad Corazón” y que aprovecharon la celebración de la Serie para hacer turismo interno, alquilaron casas de familia o se quedaron en apartahoteles y cabañas como la Bora Bora, Helio, Zeus y Horus.

Ellos pueden hoy testimoniar con sobrada razón que la Serie del Caribe es un evento para el que puede y no para todo aquel que quiera verlo en vivo.

Muchos propietarios de viviendas tipificadas como de clase media, las alquilaban a 15 mil por los siete días de la justa. Había otras más modestas con precios oscilantes entre siete y diez mil pesos, así como entre tres y cinco mil “rayas”.

Pero donde la “puerca torció el rabo” fue con los precios fijadas por las boletas, que costaban 60 dólares o su equivalente en pesos los palcos A, 50 dólares los AA y 100 pesos bleachers.

El tradicional fanático de palcos, a pesar de su alto costo, llenó las localidades del grand stand, pero el de clase media se alejó del estadio y prefirió verla por televisión.

Domingo Almonte, un revendedor de taquillas, explicó que los aficionados de clase media no llenaron las ampliaciones de los palcos, que es donde suelen ir, porque sus precios fueron aumentados de manera exhorbitante.

BEBIDAS

Récords de ventas

Donde no hubo quejas fue con los precios que tuvieron las bebidas y tal vez por eso los volúmenes de ventas rompieron records.

Las cervezas de latas pequeñas, que en los colmados cuestan 40 pesos eran vendidas a 50 por las cubeteras que laboran en el bullicioso parque Cibao.

Las botellas de ron añejo y extra viejo, cuyos precios rondan los 130 pesos y 150 pesos, costaban 150 y 175 pesos, respectivamente. Una vodka, que en las tiendas de licores hay que soltar 650 “tululuses”, eran adquiridas a 800 y el litro de un buen wisky fue aumentado de 950 a mil 500 pesos.

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