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lunes, 29 de octubre de 2007

LA NBA INICIARA CAMPAÑA EN MEDIO DE TURBULENCIAS.


NUEVA YORK.- Incluso antes que el árbitro Tim Donaghy pasó a ser conocido por hacer apuestas que sus fallos, la NBA no estaba teniendo un buen año.
El fiasco del nuevo balón. Otra fea gresca de jugadores. Una postemporada para el olvido, en la que el momento más recordado fue una falta flagrante que suscitó varias suspensiones que posiblemente alteraron el curso de la serie más emotiva.
“Yo diría que, para bien o para mal, la NBA acaparó muchos titulares el último año”, declaró Malik Rose, un veterano de los Knicks e integrante del comité ejecutivo de la asociación de jugadores.
Faltaba lo peor. Cuando el comisionado David Stern regresó a su residencia tras la final de la NBA menos vista en la historia, le esperaban agentes del FBI para informarle que Donaghy era investigado por apostarle a juegos que dirigió y suministrar información a otros para que pudiesen ganar apuestas.
A ello hay que sumarle que varios equipos se pusieron a jugar mal adrede para conseguir la primera selección del draft --el cual posteriormente se lesionó y no verá acción este año-- y el juicio por acoso sexual que enlodó la imagen de Isiah Thomas y los Knicks de Nueva York.
Ya está bueno. Basta de hablar del pasado.
La temporada de la NBA ya está aquí, con Kevin Garnett en Boston, Kobe Bryant quizás con un pie afuera de los Angeles y los Spurs de San Antonio en busca de revalidar el título.
“Con el paso de los años, la liga ha hecho grandes progresos en todo y no va a permitir, el comisionado no lo permitirá, que una cosa la derrumbe”, dijo el entrenador de Miami Pat Riley. “Quizás sea por un minuto, pero (Stern) siempre ha encontrado la manera de ponerla de pie”.
Los Spurs, con Tim Duncan y Manu Ginóbili a la cabeza, son los campeones vigentes tras barrer a LeBron James y los Cavaliers de Cleveland en una desigual serie final.
San Antonio no pudo repetir el campeonato tras conseguir sus tres primeros títulos, y no será fácil esta vez.
Dallas y Houston son sus rivales directos en la división del Sureste, y los Suns de Phoenix sumaron a Grant Hill en un equipo que pudo haber derrotado a San Antonio en la segunda ronda la pasada temporada, pero las suspensiones para el quinto partido de Amare Stoudemire y Boris Diaw por salir de la banca tras una falta violenta de Robert Horry sobre Steve Nash.
Para variar en lo positivo, el Este asoma como una conferencia más competitiva. El pase de Garnett, de Minnesota a Boston, fortalece a una conferencia en la que tres equipos con récord por debajo de .500 avanzaron a los últimos playoffs.
“Hay como seis o siete equipos en el Oeste que se van a sacar chispas”, declaró el técnico de los Spurs Gregg Popovich.
“Y lo que realmente es bueno para los aficionados de la NBA es que en el Este se verá lo mismo. Sólo habían entre dos o tres equipos con oportunidades de ir a la final. Pero ahora hay como cinco, seis o siete, y cualquiera puede estar en la final. Va a ser una gran temporada”.
Uno de esos equipos es Boston, que adquirió a Ray Allen de Seattle y luego obtuvo a Garnett, cuando los Timberwolves finalmente decidieron desprenderse del jugador símbolo del club.
Los Celtics se desilusionaron cuando no pudieron fichar a Greg Oden o Kevin Durant mediante el draft. Sin embargo, ahora parecen estar en una posición inmejorable por llegar a la última instancia de a campaña.
“Este será el primer año que encaró una temporada con tantas expectativas cifradas en nosotros”, comentó el astro de los Celtics Paul Pierce.
“En nueve años no recuerdo que se espere tanto. Será divertido. Habrán altibajos, pero creo que lo conseguiremos”.

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