Ambos comenzaron sus carreras en 2004. Ambos vienen de barrios difíciles de los arrabales de sus respectivas ciudades. Ambos están invictos. Y lo que es mejor aún, ambos tienen el mismo deseo de enfrentarse y dirimir quién es el mejor boxeador de una división plagada de talento. En el mundo del boxeo, no es fácil encontrar combates de este calibre. La batalla final de toda guerra encuentra a ambos bandos maltrechos y debilitados por las vicisitudes de la campaña que los llevó a ese encuentro final, pero los dos fenomenales especímenes boxísticos que se enfrentan este sábado subirán al ring con sus cascos sin abolladuras, su armadura intacta y sus espadas sin mella. Es uno de esos raros momentos que los fanáticos del pugilismo más puro esperan con ansias desconocidas estos encuentros. Todos ellos viven en un mundo de certezas que incluyen torneos mundiales cada cuatro años, torneos locales cada seis meses, y otros enfrentamientos en los cuales los mejores se ven obligados a enfrentar a los mejores periódicamente para establecer la supremacía de cada disciplina. Pero el boxeo no es así, por eso este choque es muy especial.
El choque en cuestión se realizará en el Silverdome de Pontiac, Michigan, una sede tan inusual como la ocasión que reúne a ambos contendientes, que no son otros que el campeón súper ligero del CMB Timothy Bradley, y el campeón de la OMB en la misma categoría, Devon Alexander. “Bradley es definitivamente la mayor amenaza para mí”, nos cuenta Devon Alexander, apodado The Great, que con su apellido conforma el nombre que se conoce en español a Alejandro Magno. “Él es la mayor amenaza porque va a venir y hacer el trabajo difícil.





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